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América Latina requiere reformas que aumenten la productividad para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo


Ginebra (Suiza), 30 de septiembre de 2015 El final del ciclo de los altos precios de los productos básicos ha afectado gravemente a América Latina y el Caribe, y ya tiene consecuencias en el crecimiento de la región. Para lograr una mayor resiliencia contra futuras crisis económicas son necesarias reformas e inversiones en infraestructuras, competencias e innovación. Chile (puesto 35º.) sigue encabezando la clasificación regional, seguido de cerca por Panamá (50º) y Costa Rica (52º). Dos grandes economías de la región, Colombia y México, avanzan hasta alcanzar los puestos 61º y 57º, respectivamente. Brasil continúa una tendencia a la baja, registrándose en el puesto 75º, como consecuencia de la coyuntura, que muestra un deterioro de los resultados macroeconómicos y una baja valoración de las instituciones. Bolivia y El Salvador también registran bajas, regresando a índices previsibles estables, según el promedio del último ciclo de cuatro años, en el caso de El Salvador.

Desde una óptica más general, la necesidad de impulsar más reformas estructurales a largo plazo para estimular la productividad y liberar el talento emprendedor está afectando la capacidad de la economía mundial para elevar los niveles de vida, resolver la persistencia del alto desempleo y generar una resiliencia adecuada contra futuras recesiones económicas de acuerdo con The Global Competitiveness Report 2015-2016, publicado hoy.

El informe es una evaluación anual de los factores que impulsan la productividad y la prosperidad en más de 140 países. La edición de este año muestra una correlación entre los países altamente competitivos y aquellos que han resistido la crisis económica mundial o se han recuperado rápidamente de ella. La falta de mejora de la competitividad desde la crisis de 2008, en particular en los mercados emergentes, señala que potenciales complejidades de la economía mundial a futuro podrían tener consecuencias profundas y prolongadas.

El informe del Índice Global de Competitividad (IGC) señala igualmente que existe un estrecho vínculo entre la competitividad y la capacidad de una economía para generar, atraer, aprovechar y apoyar el talento. Los países que ocupan los primeros lugares del índice obtienen buenos resultados en este aspecto. Pero en muchos países son muy pocos los que tienen acceso a una educación y capacitación de alta calidad, y los mercados laborales tienen una flexibilidad insuficiente.

Suiza ocupa el primer puesto de la clasificación del IGC por séptimo año consecutivo. Sus excelentes resultados en los 12 pilares del índice explican su extraordinaria resiliencia a las crisis y sus consecuencias. Singapur conserva el segundo puesto y los Estados Unidos el tercero. Alemania sube un puesto y ocupa el
cuarto lugar y los Países Bajos vuelven al quinto puesto que detentaban hace tres años. Les siguen Japón (6º) y la RAE de Hong Kong (7º), que mantienen su posición. Finlandia cae al 8º puesto, su peor posición hasta ahora, seguido de Suecia (9º). El Reino Unido completa la lista de las diez economías más competitivas del mundo.
En Europa, España, Italia, Portugal y Francia hicieron avances significativos en la mejora de la competitividad. Gracias a los paquetes de reformas para mejorar el funcionamiento de los mercados, España e Italia suben dos y seis puestos, respectivamente. Las mejoras similares en los mercados laboral y de productos en Francia (22º) y Portugal (38º) no pudieron compensar el deterioro sufrido en otros ámbitos. Este año, Grecia sigue ocupando el puesto 81º, según los datos recopilados antes del rescate del mes de junio. El acceso a la financiación sigue siendo una amenaza común para todas las economías y constituye el mayor impedimento de la región para atraer inversiones.

En la mayoría de los mayores mercados emergentes, la tendencia es de declive o estancamiento. No obstante, hay aspectos positivos: La India ha puesto fin a cinco años de declive con un espectacular saltó de 16 lugares para ocupar el puesto 55º. Sudáfrica vuelve a figurar entre los 50 primeros lugares, tras avanzar 7 espacios y situarse en el puesto 49º. En otros países, la inestabilidad macroeconómica y la pérdida de confianza en las instituciones públicas hicieron caer a Turquía (51º), así como a Brasil (75º). China se mantiene en el puesto 28º y sigue siendo por mucho la más competitiva de este grupo de economías. Sin embargo, el hecho de que no haya subido en la clasificación pone de manifiesto los retos a los que se enfrenta la transición de su economía.

Entre las economías emergentes y en desarrollo de Asia, las tendencias de competitividad son por lo general positivas, a pesar de los numerosos retos y las profundas diferencias intrarregionales. Mientras que China y la mayoría de los países de Asia Sudoriental logran buenos resultados, los países de Asia Meridional y Mongolia (104º) siguen presentando retrasos. Los cinco mayores miembros de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN): Malasia 18º, sube dos puestos), Tailandia (32º, baja un puesto), Indonesia (37º, baja tres), Filipinas (47º, sube cinco) y Vietnam (56º, sube doce), se sitúan en la mitad superior de la clasificación del IGC.
En Oriente Medio y África del Norte, el panorama es menos definido. Qatar (14º) encabeza la región, por delante de los Emiratos Árabes Unidos (17º), aunque corre un mayor riesgo que sus vecinos debido a la persistencia de los bajos precios de la energía, debido a que su economía se encuentra menos diversificada. Estos buenos resultados contrastan claramente con los de los países del Norte de África, en los que el mejor puesto lo ocupa Marruecos (72º), y del Levante, encabezados por Jordania (64º). En vista de que los conflictos geopolíticos y el terrorismo amenazan con hacer aún más estragos, los países de la región deben concentrarse en la reforma del entorno empresarial y en fortalecer el sector privado.

El África Subsahariana sigue creciendo a tasas cercanas al 5%, pero la competitividad y la productividad continúan siendo bajas. Los países de la región tendrán que trabajar en ello, sobre todo porque se enfrentan a la volatilidad de los precios de los productos básicos, un mayor escrutinio por parte de los inversores internacionales y el crecimiento demográfico. Mauricio sigue siendo la economía más competitiva de la región (46º), seguido de cerca por Sudáfrica (49º) y Rwanda (58º). Côte d'Ivoire (91º) y Etiopía (109º) sobresalen por ser los países de la región que más puestos suben.

“La cuarta revolución industrial está facilitando la aparición de industrias y modelos económicos completamente nuevos y el rápido declive de otros. Para seguir siendo competitivo en este nuevo entorno económico será necesario hacer mayor hincapié que nunca antes en los principales factores que impulsan la productividad, como el talento y la innovación", afirma Klaus Schwab, fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial.
“El lento incremento de la productividad, que se ha convertido en la norma, plantea una grave amenaza para la economía mundial y tiene graves efectos en la capacidad del mundo para hacer frente a los principales retos a los que se enfrenta, como el desempleo y la desigualdad de ingresos. La mejor manera de hacer frente a este fenómeno consiste en que los dirigentes den prioridad a las reformas y la inversión en ámbitos como la innovación y el mercado laboral, pues con ello se liberará el talento emprendedor y florecerá el capital humano”, señala Xavier Sala-i-Martin, profesor de economía de la Universidad de Columbia.

Notas a los editores
La clasificación de competitividad de The Global Competitiveness Report se basa en el Índice Global de Competitividad (IGC), creado por el Foro Económico Mundial en 2004. El IGC define la competitividad como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país y su clasificación se calcula mediante la recopilación de datos a nivel nacional de 12 categorías –los pilares de la
competitividad– que conforman colectivamente una imagen exhaustiva de la competitividad de un país. Los 12 pilares son: instituciones, infraestructuras, entorno macroeconómico, salud y educación primaria, educación superior y capacitación, eficiencia del mercado de productos, eficiencia del mercado laboral, desarrollo del mercado financiero, preparación tecnológica, tamaño del mercado, sofisticación de las empresas e innovación.
Consulte The Global Competitiveness Report 2015-2016 en http://wef.ch/gcr15

Descargue la clasificación completa del Índice Global de Competitividad (en formato PDF o Excel)
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